El gremio editorial ha salido oportunamente a la escena pública para decirle a la Junta de Galicia que los padres no pueden elegir la lengua de los libros de texto de sus hijos ¡a dónde iríamos a parar!
Es comprensible que cuando el bipartito sacó, el 29 de junio de 2007, su decreto de todas las troncales en gallego, los editores no protestasen, porque, ciertamente, dicho decreto les aportaba una gran seguridad. Sin embargo, la libertad les aterra.










el consenso sobre el idioma en la educación es imposible, porque quienes defendemos la libertad de elección y quienes propugnan la imposición del gallego partimos de principios inconciliables. Lo curioso, y esto no ha sido destacado por ningún medio de comunicación ni comentarista de actualidad, es que, si triunfa la libertad de elección, de ella se beneficiarán también quienes quieren educar a sus hijos exclusivamente en gallego. En cambio, si triunfa la imposición, habrá unos perdedores, los padres que preferimos, de manera legítima y por razones que nadie tiene derecho a fiscalizar, una educación predominantemente en castellano, y que somos mayoritarios en la sociedad gallega, como demostró la encuesta masiva hecha por la consellería de educación antes del verano. ...
Sr. Feijoo ¡el escaño nº 38 de las elecciones de Marzo de 2009 es de los defensores de la libertad de lengua! Este decreto puede y debe ser mejorado si en lugar de la equidistancia entre los impositores y los defensores de la libertad, tomase verdadero partido por los que, además de haberle votado, se han movilizado de una forma ejemplar arriesgando mucho en el envite.




