En las PAAU se produce otra discriminación entre estudiantes españoles por razón de lengua: los que ya han sido víctimas de regímenes de normalización lingüística en su vida escolar aún son perseguidos por esta cuestión que no debería tener efectos extraterritoriales. Mientras se habla de Bolonia y todo lo que significa, los alumnos de las partes de España bajo regímenes de normalización lingüística tienen que examinarse para el acceso a la universidad durante una hora y media más, de una asignatura más, ya que tienen dos lenguas –la llamada en todos esos regímenes "propia" y la común- mientras que los demás sólo tienen que examinarse de la común.
Hemos iniciado esta campaña para exigir al ministerio de Educación que corrija, en la medida de lo posible, esa discriminación, permitiendo a esos alumnos ahora discriminados, optar por ser evaluados de una sola de las dos lenguas, a su libre elección.
A
partir de mañana los opositores a la administración regional y local en
Galicia vuelven a poder examinarse en gallego o en español, a su libre elección,
como antes de la ley 13/2007.
Como aquí no nos hemos
privado de criticar al PPG en aquello que creemos que hace mal o no hace bien,
sería injusto no reconocer la importancia de este paso para la recuperación de
la libertad, la igualdad y por ello la dignidad de los ciudadanos. De todos, hayan
pensado o no en hacer oposiciones.
Escrito por José María Martín López-Suevos, presidente de la MLL
jueves, 18 de junio de 2009
La anécdota que se relata a continuación explica muchas cosas. Es la crónica apresurada e indignada de un asistente a la Asamblea General Ordinaria de la FAPA -Federación e APAS- de centros públicos, tinglado que queda perfectamente descrito. Tuvo lugar ayer 17 de junio, y constituye un botón del amplio muestrario de la nueva democracia orgnánicasobrevenida desde que la democracia de las urnas puso en la oposición a la inolvidable coalición, como tan acertadamente se denuncia en el artículo enlazado.
Las amenazas a la presidente de Galicia
Bilingüe y los daños materiales que ya se le han inferido son la punta de un iceberg formado en las décadas
de la glaciación lingüística, esa época
que ya no volverá, gracias al empeño de un puñado
de ciudadanos sensibles al concepto de libertad, pero cuya superación
está costando y va a costar grandes sacrificios, incluyendo
también no pequeños errores, como la famosa "consulta
a los padres"
De lenguas, sendas, mercados y derechos, publicado en 'El País' el 28 de febrero de 2005. Imprescindible.
Explica la evolución de las lenguas por razones que tienen muy poco que ver con las que suelen atribuirles los nacionalistas: la imposición que ellos tratan de contrarrestar imitándola. Todo es más sencillo:
Si en una fiesta todos se van emparejando y, al final, sólo quedan un par de personas que no tienen otra opción que emparejarse, éstos podrán lamentar su situación, pero no tendrán razones para culpar a los demás, por más que sea resultado de sus acciones. No es lo mismo que a Anna no le quede otro remedio que casarse con Juan que el que se le imponga casarse con Juan. El procedimiento cuenta. En un caso se respetan los derechos, en el otro, no.
La unidad del español: historia y actualidad de un problema
El español nació de forma diferente a todas las demás lenguas románicas... Esta koiné de intercambio peninsular, esta lengua común, debía cumplir una condición fundamental: ser una especie de esperanto, con reglas sencillas y fonética accesible, ya que sus usuarios privilegiados no iban a serlo los clérigos o los nobles, sino la gente del pueblo. Hacía falta un "román paladino" en el que cada uno pudiera hablar a su vecino. Y aunque las modalidades idiomáticas que se habrían podido tomar como base de dicha koiné eran muchas, se adoptó la del rincón del Alto Ebro, en el que confluían tres reinos, el de Castilla, el de Navarra, y la Corona de Aragón...
La biodiversidad en el
mundo vegetal y animal es un bien indudable, pero el universo humano
está habitado por seres morales. La diversidad cultural es
en sí misma moralmente neutra. No es verdad que las lenguas
«vivan» o «mueran». Eso
sólo les pasa a las personas. El euskera
desaparecerá, como el castellano, pero seguirán
viviendo personas que hablarán «su»
lengua.
La idea de que
la lengua determina una identidad, es decir, que cada
lengua estructura los procesos perceptuales y cognitivos de sus
hablantes hasta tal punto que organiza la mente en forma peculiar y
distinta (la hipótesis Sapir-Whorf) está hoy en
día totalmente
desacreditada en antropología. Pero, incluso si
así no fuera, incluso
si fuera cierto que a cada lengua corresponde una identidad, no se
comprende por qué razón ello
autorizaría al gobierno a intervenir en
materia de lenguas. Al revés, de tal dato debería
derivarse la
exclusión de cualquier proceso artificial de cambio
lingüístico puesto
que, si no me equivoco, equivaldría a un cambio coactivo de
la
identidad de las personas.
... nuestra
Constitución «garantiza la libertad
ideológica, religiosa y de
culto de los individuos» (art. 16), pero no desde luego la
«libertad
cultural y de lengua». Esta última libertad
está ausente precisamente
porque se parte de la idea de que el poder público posee el
derecho de
definir autoritariamente la lengua de sus ciudadanos. Y de
ahí arrancan
nuestros problemas,
...la democracia constitucional consiste en un régimen de gobierno popular que toma sus decisiones por sistema de mayorías pero limitadas en todo caso por el respeto infranqueable a un coto vedado de derechos de las personas, que ninguna mayoría puede violar. Pues bien, de lo que se trata aquí es de examinar la compatibilidad de las políticas estatales en materia lingüística con los principios clave de la democracia constitucional y, en concreto, con el corazón de “libertades” que posee. Es decir, examinar hasta qué punto determinadas políticas en materia lingüística afectan de manera negativa a la libertad de los ciudadanos o a la igualdad de estatus jurídico entre ellos. Puesto que si así sucediera, esas políticas no serían aceptables desde la perspectiva democrática.
El
autor resume su desinhibida exposición
subrayando que lo malo de la cultura vasca, pobre y pueblerina, es que
se intente presentarla permanentemente como un equivalente o incluso
posible sustituto de la cultura mayoritaria del país, con
vocación de
ser algún día su cultura única. El
día en que los jóvenes dejen de
educarse en culturas “extranjeras” y las sustituyan
por la “propia” –lo
que muchos pretenden y están consiguiendo–,
habremos dado un gran paso
en el descerebramiento del país.