Marqués de Tamarón -¡Cuidado! Ni el Gobierno ni la oposición
se están tomando en serio el estado de derecho». Y habiendo un estado
democrático, convendría que fuese complementado con un estado de derecho.
Jon Juaristi -Es cierto que a nadie
meten en la cárcel, pero no se puede negar que impiden educar en castellano.
Buscan que ésta sea la lengua de los parias
Fernando R. Lafuente -hoy en España el sentido común es revolucionario. En el ABC
Los tres ex directores, el marqués de Tamarón, Fernando
R. Lafuente y Jon Juaristi, dieron un respaldo inequívoco a la proclama
avanzada por un grupo de intelectuales que abarcan todo el espectro
ideológico. Los que fueran los directores del Cervantes durante los
gobiernos del Partido Popular ofrecieron argumentos complementarios
entre sí. El marqués de Tamarón respaldó el manifiesto sosteniendo que
«aunque casi todo lo que busca apuntalar está ya especificado en la
Constitución y otras leyes, lo cierto es que no se cumple». Mientras,
su sucesor, Fernando R. Lafuente, afirma que «El petróleo de la
sociedad que habla en español es la lengua. ¿Quién puede despreciar
eso? Sólo un fundamentalista que quiere poco el bienestar y la cultura
de sus conciudadanos». Por su parte, el tercero de ellos, Jon Juaristi,
remarcó que «lo que está acosado es el buen castellano; la posibilidad
de que el español se desarrolle como instrumento de buena comunicación
y cultura».
El marqués de Tamarón
Para Tamarón, el segundo director del Cervantes que
ocupó el cargo tras Nicolás Sánchez Albornoz entre 1996 y 1999, «a
algunos les molesta que les digan que es de día». Es decir, que el
manifiesto recoja cuestiones que resultan evidentes para quien quiera
prestar la más mínima atención al problema que se denuncia. Tamarón
cree que «la utilidad de iniciativas como ésta reside en mostrar que
personas de horizontes muy distintos están de acuerdo en algo. Y ello
demuestra que hay una preocupación fundada. Coinciden en que ya es hora
de dejar de tolerar que se violen las leyes. Algo que un Estado de
derecho ni puede ni debe consentir.» El marqués de Tamarón, Santiago de
Mora-Figueroa y Williams, es diplomático y tras dejar el Cervantes
volvió a la carrera y ocupó la Embajada en Londres hasta dimitir en
marzo de 2004. Tamarón cree que con este manifiesto se demuestra «que
hay coincidencia en que es intolerable que las normas no rijan» y por
ello se está enviando «un mensaje al Tribunal Constitucional». El
marqués de Tamarón cree que «se está advirtiendo: «¡Cuidado! Ni el
Gobierno ni la oposición se están tomando en serio el estado de
derecho». Y habiendo un estado democrático, convendría que fuese
complementado con un estado de derecho.»
Jon Juaristi
El último de los directores del Cervantes con el Partido
Popular, Jon Juaristi, tras manifestar su «preocupación por el acoso
que padece el buen castellano» y la dificultad de que «se desarrolle
como instrumento de buena comunicación y cultura» cree que en las
circunstancias que se dan hoy «es afortunado que España pese poco en el
conjunto global de la lengua; lo que pase en España es lo de menos».
Para Juaristi «es una pena que en España se renuncie a la lengua. Por
más que los nacionalistas lo quieran, no será. Barcelona o Bilbao no
importan en el futuro de la lengua castellana».
El pensador vasco sostiene que en el País Vasco y en
Cataluña «se da una privación evidente de los derechos de los
ciudadanos. Es cierto que a nadie meten en la cárcel, pero no se puede
negar que impiden educar en castellano. Buscan que ésta sea la lengua
de los parias, cuando es la primera lengua románica en extensión.»
Fernando R. Lafuente
El que fuera tercer director del Cervantes y segundo de
la era Aznar, Fernando R. Lafuente, en la actualidad director de «ABCD
las Artes y las Letras» cree que «esta discusión resulta paradójica,
aunque hoy en España el sentido común es revolucionario». Para Lafuente
«El sentido común indica que la lengua española, una lengua americana,
es la segunda lengua internacional de Occidente, y, por tanto, con una
extraordinaria proyección cultural -sólo semejante al inglés-. Resulta
alucinante pensar que quienes están en disposición de aprender y
comunicarse en esa lengua, con una comunidad de más de cuatrocientos
millones de hablantes, se cierren a ella e impidan a las generaciones
que se están formando ese potencial de comunicación y de cultura. Todas
las lenguas son compatibles. Ha sido así con el irlandés: la mayor
parte de los Premios Nobel irlandeses escribieron en inglés, y sus
escritores siguen escribiendo, porque, sin olvidar el gaélico, saben
que eso les permite una proyección internacional extraordinaria. Las
lenguas rompen las fronteras. Y las lenguas pertenecen a los hablantes,
no a los Gobiernos, por muy nacionalistas que éstos sean. Las lenguas
son de la gente. Y los ciudadanos son los que deciden. La lengua
española es hoy una lengua americana, nueve de cada diez hablantes,
están al otro lado del Atlántico y de los cuatrocientos millones de
hablantes, apenas un cinco por ciento pronuncia la "ce"».
Al mismo tiempo, Lafuente sostiene que «la lengua
española es más moderna que el castellano, y ésa es su energía,
irreversible, imparable. ¿Cómo se va a impedir su expansión si los
ciudadanos están dispuestos a utilizarla para saber más, hacer
negocios, comunicarse y viajar? El español es un idioma de frontera,
siempre, lo fue. Hecho de andariegos e inmigrantes. Y ahí sigue. El
petróleo de la sociedad que habla en español es la lengua. ¿Quién puede
despreciar eso? Sólo un fundamentalista que quiere poco el bienestar y
la cultura de sus conciudadanos.»
Los otros dos ex directores del Cervantes, Nicolás
Sánchez Albornoz y el ministro de Cultura César Antonio Molina, no
quisieron manifestarse.
Nota del Editor.- Es lástima que Ramón Pérez Maura aún no se haya enterado, a estas alturas, de que no se trata de 'la defensa del español', que no la necesita, sino de la defensa de los españoles, que estamos muy faltos de ella.








