• Expone las dificultades de las empresas para contratar personal cualificado procedente de otras zonas, si tiene hijos en edad escolar • Defiende el valor de la lengua como un factor económico que contribuye a reducir costes.
Política lingüística: una visión empresarial
Desde
su fundación, en el Club Financiero Vigo hemos venido
elaborando propuestas e informando a las Instituciones sobre todos
aquellos asuntos que entendemos que de un modo u otro puedan incidir
en el desarrollo económico y empresarial de Vigo, Galicia y
España, procurando estar presentes de modo responsable y con
el rigor necesario, en el debate de todos aquellos temas que como
empresarios y ciudadanos pueden afectarnos.
El Estatuto Gallego, la ría de Vigo, los aeropuertos, la Marca Vigo, las infraestructuras, el área metropolitana de Vigo, la competitividad de la economía española y otros temas han sido objeto de reflexión, análisis, debate, y elaboración de propuestas a las distintas administraciones por parte del Club.
Esta posición, que no persigue otro objetivo más que la colaboración con las instituciones desde un sector de la sociedad civil de tanta importancia como es el empresariado, y que hemos mantenido a lo largo de diez años, hace que no podamos permanecer ajenos a uno de los debates que, cada vez con mayor intensidad, empieza a estar presente en la sociedad y que, por su dimensión, tiene y tendrá efectos, no solamente sobre los intereses y el funcionamiento de las empresas, sino también sobre el desarrollo social y económico de Galicia: la llamada "política de normalización lingüística"
Club Financiero Vigo, julio de 2008
{mospagebreak title=1. Introducción}
Antes de entrar en las razones que han aconsejado a hacer pública nuestra posición sobre este tema, queremos dejar claro que está fuera de toda duda nuestra defensa del patrimonio histórico y cultural de Galicia, como ya ha demostrado el CFV en diferentes ocasiones. Lejos de nuestro ánimo está denostar ningún idioma u ofender a quienes optan por una u otra lengua.
Que
Galicia sea una comunidad bilingüe debería ser una
ventaja, y difícilmente se puede justificar que la
preservación de una lengua pueda convertirse en una cortapisa
para el aprendizaje y la 'competencia' en otras. El idioma debe ser
un elemento enriquecedor y en absoluto es defendible que pueda
convertirse en un obstáculo para la inmersión en el
mundo globalizado. Como responsables de la educación de las
futuras generaciones, padres, administraciones y educadores deben
exigir y fomentar una enseñanza que garantice competencia
suficiente a nuestros hijos para enfrentarse a los retos del presente
y del porvenir. Y esto difícilmente se conseguirá con
la imposición de medidas que limitan el aprendizaje de
materias tan fundamentales como los idiomas. La experiencia de otros
países, que sin renunciar a la defensa de sus lenguas
vernáculas minoritarias, han optado por su difusión sin
imposiciones, debería servirnos como referentes.
Así
pues, nuestra postura no está sustentada en criterios de
carácter ideológico o político. Estamos
convencidos de que sólo desde
la libertad, la contraposición de opiniones y la formulación
de propuestas rigurosas, se puede construir una sociedad
verdaderamente democrática, moderna, estable y capaz de
competir en un mundo globalizado y abierto, en el que desde hace
tiempo ya se han venido derribando todo tipo de fronteras.
No
está en nuestro ánimo entrar en el debate sobre cuál
es la lengua propia de un territorio: en primer lugar porque partimos
de la base de que no son los territorios los que tienen lengua, sino
las personas. En segundo lugar, porque además, siendo las
lenguas patrimonio de las personas, en Galicia conviven cientos de
miles de gallegos que tienen como lengua propia el gallego, y cientos
de miles de gallegos que tienen como lengua propia el español,
y tanto unas como otras, tienen el derecho a expresarse en su lengua
y a que sus hijos sean educados en la lengua materna, sea esta cual
fuere de las dos
oficiales en Galicia.
En todo caso, en el CFV estamos convencidos de que las sociedades "abiertas" a todas las culturas, a los avances y cambios tecnológicos, a los flujos de personas o a los intercambios económicos, son las que se beneficiarán de un mejor clima de convivencia, un mayor desarrollo económico y, en definitiva, mayor bienestar. El espectacular crecimiento y desarrollo de Vigo, por ejemplo, a lo largo del siglo pasado, tiene mucho que ver con esta concepción.
{mospagebreak title=2. Marco jurídico}
Marco
jurídico
A
efectos de situar la reflexión dentro del marco jurídico
que le sirve de base, conviene recordar que la Constitución
Española recoge en su artículo 3, que el castellano
es la lengua española oficial del Estado y que todos los
españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a
usarla; que las demás lenguas españolas serán
también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas
de acuerdo con sus Estatutos, y, por último, que la riqueza de
las distintas modalidades lingüísticas de España
es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto
y protección.
Por
otro lado, nos parece también de interés señalar
que la Constitución, en sus artículos 14 y 139, expresa
que los españoles son iguales ante la Ley, sin que
pueda prevalecer discriminación alguna por razón de
nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier
otra condición o circunstancia personal o social, así
como que todos los españoles tienen los mismos derechos y
obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado.
Por
su parte, el Estatuto de Galicia recoge en su artículo
5 que la lengua propia de Galicia es el gallego y añade que
los idiomas gallego y castellano (español) son oficiales en
Galicia y todos tienen el derecho de conocerlos y usarlos.
Además, el mismo artículo señala que los poderes
públicos de Galicia garantizarán el uso normal y
oficial de los dos idiomas y potenciarán la utilización
del gallego en todos los órdenes de la vida pública,
cultural e informativa, y dispondrán los medios necesarios
para facilitar su conocimiento, así como que nadie podrá
ser discriminado por razón de la lengua.
La
pregunta que procede hacerse es si, efectivamente, todos los
ciudadanos de Galicia tienen esos derechos y, en el supuesto de que
sea así, si realmente y en determinadas circunstancias estos
derechos son respetados por las administraciones y pueden ejercerlos.
{mospagebreak title=3. Lengua y libertad. Un apunte}
Lengua
y libertad. Un apunte
Es fácilmente constatable que en su desarrollo histórico, las lenguas, como herramientas que son, "se tienen solas" y se mantienen, expanden o languidecen por razones absolutamente pragmáticas, derivadas de condiciones socio-históricas concretas, ajenas a toda consideración ética o política a posteriori, y, por supuesto, a toda voluntad consciente de cambiarlas.
Toda
política lingüística que apele al imperativo,
corre serios riesgos de fracasar. Es más, bajo el criterio del
imperativo, el propio concepto de ‘política lingüística'
es en sí dudoso y tiene en el fondo un cierto tinte de Big
Brother orwelliano. Nadie se imagina una política
indumentaria, que, bajo factores de identidad, estimulase la
uniformidad en el vestir. La lengua es algo tan personal, tan
definitorio y tan profundo como nuestros sentimientos.
El
uso y abuso de conceptos como "política lingüística",
"normalización lingüística", "lengua
de Galicia", etc. entrañan riesgos que, al cabo, van
componiendo un clima de imposición de guante blanco que, como
es lógico, aviva el fuego de las posiciones contrarias. En
nuestra opinión, no existe un territorio donde el ejercicio de
la libertad sea por definición más intocable que el de
la lengua que hablamos.
Esto no quiere decir que, en una situación de bilingüismo desigual, no se pueda desde los poderes públicos estimular, incentivar o promover el libre uso de una determinada opción. Pero cuando la pretendida normalización, además de dar alas a toda suerte de posiciones radicales o sectarias, encuentra el refrendo oficial, etiquetándose con el peligroso marchamo de la obligatoriedad un ejercicio de libertad inalienable, se está prendiendo la llama de la discordia y el enfrentamiento y, más tarde o más temprano, llamando a la invocación de derechos fundamentales, como ya está sucediendo.
Todo
estado de opinión impuesto unilateralmente, que obvie
sensibilidades y pareceres legítimos, genera su contrario.
¿Que el gallego es la lengua de Galicia? Digamos que sí,
que el gallego es el idioma de Galicia para quienes en Galicia hablan
gallego. ¿Cuál es el idioma de un gallego que habla
castellano, por herencia familiar, desde generaciones? ¿Hemos
avanzado en el terreno de la recuperación del idioma,
obligando a sus hijos o nietos a estudiar en un idioma que no conocen
y que simplemente, guste o no, no es el suyo?
No son los pueblos los que tienen lengua, sino las personas. No ha de hacerse fuerza dogmática en principios de la lingüística histórico-comparativa para que adquieran una preponderancia que no les corresponde. ¿Es el rumantsch la lengua de Suiza? ¿O el galés de Gales? Sí, desde la disciplina científica. No, o no solo, desde la perspectiva social.
Hay
un clamor hoy en Galicia, como en otras comunidades españolas,
por retornar al sentido común y a una lectura progresista e
integradora de España, que muchos compartimos, persuadidos de
encontrarnos en una "casa común" en la que vivimos
muy a gusto, conscientes de lo que nos diferencia, pero también
de lo mucho que nos une.
Se
hace imposible conocer el fin de todos los caminos; pero a nadie se
le escapa que, en un mundo globalizado y dirigido cada vez con mayor
intensidad a la ruptura de fronteras, erigir nuevos muros es una
estrategia que, tarde o temprano, se acabará volviendo contra
quienes la promueven.
{mospagebreak title=4. Lengua y economía}
Lengua
y economía
La
lengua constituye uno de los principales soportes de la economía.
El imparable crecimiento de la globalización de los flujos
comerciales y de los procesos productivos, la creciente internacionalización de los mercados de bienes y servicios, la
mundialización de las actividades económicas y el
amplio despliegue intercultural o de la sociedad del conocimiento,
hacen que las lenguas tengan cada vez una mayor relación con
la economía, especialmente las lenguas puente o
internacionales.
La
lengua puede, por tanto, favorecer los flujos económicos,
aportar valor o reducir costes en transacciones comerciales y ser una
de las más útiles herramientas para un empresario que
pretenda proyectar su actividad más allá de las
fronteras de su país, más allá de los límites
lingüísticos. A título de ejemplo, valga la
observación del proceso experimentado por Irlanda, que, siendo
una comunidad bilingüe, ha basado su crecimiento en su clara y
decidida opción por el inglés, sin por ello descuidar
la recuperación y protección del gaélico.
La
misión fundamental de una lengua es, por encima de cualquier
otra consideración, propiciar y favorecer la comunicación
y parece evidente que su valor de uso estará en proporción
directa al número de intercambios de comunicación de
quienes la utilizan. Es decir, a mayor número de hablantes en
una determinada lengua, mayor será su valor y su utilidad
para quienes necesitan utilizarla. Ofrece pocas dudas, y la historia
así lo demuestra, que el progreso económico de las
naciones ha ido al mismo ritmo que la expansión de su lengua,
como ha ocurrido con el griego, el latín, el árabe o el
inglés en cada etapa histórica, actuando también
como un factor de cohesión y vertebrador de amplias áreas,
como podría ser la comunidad anglófona o
hispanohablante hoy. Todo ello, se traduce en unas expectativas de
mercado e interacción económica que tienen,
precisamente, como nexo de unión, la lengua común.
Hay un factor sumamente importante en lo que se refiere a la incidencia de la lengua en la economía: el papel de la lengua como reductor de costes de transacción y como elemento potenciador de un clima que facilita la negociación. Esta reducción de costes y esta creación de clima de negociación favorable se dan si las partes implicadas utilizan un idioma común.
A
título de curiosidad, conviene destacar que el estudio de
Martín Municio El
valor económico de la lengua española (Espasa
Calpe, 2003), desde una perspectiva macroeconómica, le
atribuye un valor en torno al 15% del PIB, según los datos de
la nueva Contabilidad Nacional: aproximadamente, unos 125.000
millones de euros. Se refiere, obviamente, Martín Municio al
hecho de que la lengua entra a formar parte del producto nacional,
como insumo directo de un gran número de bienes y servicios -e
indirecto de prácticamente todos ellos- en una proporción
que se estima en ese porcentajei.
En
definitiva, la utilidad de una lengua y los servicios que presta
son tanto mayores cuanto más amplio es el colectivo de quienes
la utilizan. La capacidad de comunicación se amplía
en la medida en que se recurra a una lengua que es accesible a un
número más amplio de personas. En consecuencia, parece
claro que la utilidad del conocimiento de una lengua crece con el
tamaño del grupo lingüístico que la utiliza.
{mospagebreak title=5. Otros países}
Otros
países
En la actualidad, el español -también lengua propia de Galicia- es, después del inglés, la segunda lengua de comunicación internacional y es la segunda lengua más estudiada en Europa, Brasil, China, etc., además de en EE UU donde ha experimentado un crecimiento exponencial en la enseñanza y donde hay más de 40 millones de hispanohablantes.
Sin
embargo, de la información de la que disponemos se deduce que
es España el único país occidental en el que, en
amplias áreas de su territorio, no es posible educar a un niño
en la lengua oficial del conjunto del país.
Hemos
recogido aquí, de forma sucinta, cuál es la situación
en algunos de los países de nuestro entorno, que se citan en
algunas publicaciones (por ejemplo la del área de
Normalización Lingüística de la Universidad de
Vigo) como modelos de bilingüismo a imitar:
-Reino
Unido. En Gales, con dos lenguas oficiales, se puede elegir la
lengua de instrucción. El 78% de los alumnos reciben enseñanza
esencialmente en inglés; el galés es materia
obligatoria.
-Italia.
En la región del Alto Adigio-Trentino/Süd Tirol, donde
hay dos lenguas oficiales, italiano y alemán, los padres o
alumnos pueden elegir en qué lengua reciben la enseñanza.
-Finlandia.
Hay dos lenguas nacionales, el sueco y el finés.En los
municipios bilingües los padres tienen derecho a elegir la
lengua de instrucción de sus hijos, estudiando la otra lengua
nacional como materia. Se permite la inmersión en lengua no
materna, pero es voluntaria.
-Islandia.
La lengua de instrucción es el islandés, que es la
lengua materna de prácticamente la totalidad de la población;
se estudian el danés y el inglés como materias
obligatorias.
En
estos países, la "inmersión" en una u otra
lengua es siempre una opción que voluntariamente asumen las
familias.
El Club Financiero Vigo propone como alternativa para la enseñanza en Galicia un modelo lingüístico similar al vigente en los países citados con más de una lengua oficial. Se propone un modelo flexible basado en el principio del derecho a la elección de la lengua docente por parte de padres o alumnos, ya que, además, la flexibilidad fomentaría la venida a Galicia de profesionales muy necesarios para el desarrollo económico y social del país.
{mospagebreak title=6. Situación actual}
Situación
actual
A
partir de la aprobación de la Ley 1/1983 de Normalización
Lingüística y hasta el año 2005, la convivencia
del gallego y el castellano en la enseñanza tenía un
nivel de razonable aceptación, sin que ello produjera
excesivas fracturas o tensiones, ya que si bien las familias no
tenían la posibilidad de una educación en su totalidad
en español o en gallego, como hubiera sido su deseo, existía
un razonable equilibrio entre ambas lenguas.
Desde
el año 2005 y especialmente a partir de la publicación
del Decreto 124/2007, las posibilidades de escolarización
en español
para los niños de Enseñanza Primaria y de lengua
materna castellana son prácticamente nulas. Algo parecido
ocurre -aunque en menor medida- con la enseñanza en sus
niveles secundario y de bachiller, donde en la práctica
totalidad de los colegios -ya sean públicos, concertados o
privados- el español ha desaparecido u ocupa un lugar
residual, ya que la lengua vehicular es el gallego; las asignaturas
troncales se imparten en esta lengua, quedando el castellano con
tratamiento de lengua extranjera y utilizado para impartir algunas
asignaturas "menores" como la Música, la Religión,
la Gimnasia
o las Manualidades.
{mospagebreak title=7. El problema para las empresas}
El
problema para las empresas
Como
consecuencia del endurecimiento en la exigencia del gallego en la
enseñanza, sin prácticamente posibilidad de opción
de enseñanza en español, muchas
empresas se están enfrentando a la dificultad de retener o
contratar personal cualificado proce dente de otras regiones
españolas o de otros países,
cuya edad se sitúe en la franja de 30 a 50 años y que
tengan hijos en edad escolar.
Muchos
de estos profesionales, ante la tesitura de tener que formar a sus
hijos en una lengua que no es la suya y debido a la imposibilidad
de hacerlo en español, optan por rechazar su incorporación
a las empresas, con el consiguiente perjuicio, muchas veces para la
competitividad de las mismas, por tratarse de profesionales de alta
cualificación.
También
se están dando casos de profesionales que abandonan Galicia
por las mismas razones y que no tienen dificultades para
encontrar empleo en otras comunidades de habla castellana.
Se
corre el riesgo, objetivo, de que algunas grandes corporaciones, por
las mismas razones y ante la presión de sus directivos, puedan
trasladar sus delegaciones territoriales fuera de las Comunidades en
las que se aplica esta política, en la actualidad. A esto hay
que añadir las dificultades que, de facto, tienen las empresas
para optar a concursos y ofertas de la Administración u
obtener subvenciones -especialmente en determinadas áreas- si
la documentación no se presenta en gallego, lo que puede
representar problemas o retrasos muy considerables, cuando se trata
de proyectos de cierta complejidad técnica y léxico
especializado.
En
definitiva, y en lo que a la actividad empresarial se refiere, todos
los esfuerzos de las administraciones deben ir dirigidos a impulsar
políticas que eviten la posible fragmentación de los
mercados, que faciliten las inversiones españolas y
extranjeras y, como decíamos más arriba, que no
ahuyenten a profesionales que podrían ser muy valiosos.
{mospagebreak title=8. Nuestra propuesta}
Nuestra
Propuesta
De
acuerdo con los datos expuestos y con el único objetivo de que
sean respetados los derechos de las personas, el Club Financiero
Vigo propone a la Xunta de Galicia que se adopten las siguientes
medidas en materia de política lingüística:
-En
el ámbito de la educación en sus distintos niveles.
Serán los padres quienes decidan en cuál de las dos
lenguas oficiales (español o gallego) deben ser educados sus
hijos, impartiéndose la otra lengua como materia obligatoria.
-En
el ámbito de las administraciones. Todos los ciudadanos
tendrán el derecho a ser atendidos por las administraciones en
cualquiera de las dos lenguas oficiales. La Administración
atenderá y contestará los escritos que reciba de los
ciudadanos, en la lengua en la que estos se dirijan a ella; ambas
tendrán el mismo tratamiento.
-En
el ámbito del comercio. Serán empresarios y
comerciantes quienes decidan en qué lengua prefieren anunciar
sus productos, rotular sus establecimientos o relacionarse con su
clientela.
-En
el ámbito de la señalización oficial en el
territorio. La señalización pública así
como la rotulación de los edificios oficiales, será
bilingüe gallego-español, pero no exclusivamente en la
lengua autonómica.
{mospagebreak title=9. Conclusión}
Conclusión
En
el Club Financiero estamos convencidos de que un cambio de modelo
tanto en la política lingüística como en la
política educativa en general, en el sentido que proponemos en
este documento, además de contribuir a fortalecer la lengua
gallega y un bilingüismo armónico, suavizará
tensiones sociales e impulsará el desarrollo económico
y social.
En
este sentido, hacemos nuestras las recientes manifestaciones del
presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño:
"Galicia
vive nun ámbito plurilingüe, que será máis
rico na medida en que os cidadáns se expresen en galego, en
castelán e en lingua estranxeira". El idioma gallego es "un
valor do país" y, si bien es preciso "traballar a prol do
impulso, o coñecemento e a utilización do idioma
galego", son rechazables "imposicións en materia
lingüística".
Del
mismo modo, animamos a la Xunta de Galicia a hacer realidad la
reivindicación del vicepresidente, Anxo Quintana, para
"seducir"
a quienes no utilizan el gallego, pero "lonxe de imposicións".
Ahora, solamente se trataría de actuar en consecuencia.
i Economía del español. García Delgado y otros.








